” A ver si se te pasa ya la edad del pavo y empiezas a madurar.”

¿Cuántas veces hemos dicho o escuchado esta frase o parecidas? ¿Es realmente la adolescencia tan mala? ¿ Ha de pasar cuánto más deprisa mejor? ¿Es una enfermedad temporal?

Nuevos estudios (algunos no tan nuevos, pero se les empieza a tener en cuenta ahora) plantean la necesidad de afrontar la adolescencia de otra forma completamente distinta: la adolescencia es un proceso crítico de optimización.

Por lo tanto hemos de ver esta etapa como una fase fundamental de la educación y no como un problema. Durante ella los adolescentes han de descubrir y de alguna forma elegir qué talentos quieren desarrollar, y han de aprender a ser responsables en relación a esto y a todo lo demás. Y los padres y educadores hemos de entender que todo lo acontecido anteriormente es muy importante pero no definitivo, porqué los talentos no son innatos. El talento viene después de un proceso y no antes. Y esta etapa es fundamental para que nuestros hijos/as y alumnos/as se responsabilice con este hecho y se sientan libres y seguros a la hora de decidir en qué ámbitos emplear toda la energía que tienen ( ¡Que es desbordante! ) .

Un primer paso para cambiar a este nuevo paradigma sería no estigmatizar esta etapa con frases como la que abría la noticia, no profetizar y por lo tanto mostrar de forma indirecta el camino a seguir (la profecía que se auto-cumple).

Y para acabar una cita de Robert Epstein :

” Hemos insistido tanto en las prohibiciones que los adolescentes tienen que gastar una parte importante de su energía en saltárselas”